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viernes, 2 de noviembre de 2018

LA LOTERÍA: ¡Un relato gótico de terror hecho novela gráfica!


La lotería
"La experiencia ha sido abrumadora e inmensamente gratificante para mí, como artista profesional y como nieto de una autora cuyo legado enigmático e intangible he tenido que lidiar durante tanto tiempo. He tardado treinta años en ilustrar «La lotería», la obra de mi abuela; pero ha valido la pena esperar para conseguirlo." 
Fragmento de La lotería de Shirley Jackson por Miles Hyman
Peor que la más espeluznante de las apariciones o la más angustiante de las pesadillas encarnada en una criatura que aulla a la luna o se bebe la sangre de sus víctimas con sus afilados colmillos, más terrorífica aún puede ser la naturaleza humana y su tendencia hacia la crueldad y la violencia. 

Publicado en 1948 en la revista New Yorker, vio la luz el relato titulado La lotería de la escritora norteamericana Shirley Jackson, gran exponente de la ficción gótica del siglo XX. Setenta años después, su nieto, Miles Hyman, novelista gráfico e ilustrador, ha adaptado el inquietante relato de su abuela, que ya en su época, levantó ampollas y supuso un escándalo. 

Nórdica Libros nos trae este maravilloso relato de terror en formato novela gráfica a todo color y en tapa dura que, con los diálogos justos y dejando que el peso de la trama recaiga en las expresivas y bellas ilustraciones de Hyman, nos relata una inquietante historia ambientada en un arquetípico pueblo de la América profunda de los años cuarenta. Nos narra un día concreto de la rutinaria vida de este pueblo, el día más especial e importante de todos, el día de la lotería. Pocos recuerdan el origen de esta tradición, pero todos saben cómo funciona y cuál es el resultado. Como ganado, el pueblo se congrega en torno a la herrumbrosa caja que durante décadas se ha estado utilizando y, por familias, extraen los papelitos, expectantes por saber a quién le tocara este año. Rumores corren de que esta tradición se ha abandonado en otros lugares, rumores de que quizá los tiempos ya no requieren que la lotería se celebre más. El miedo de unos y la obstinación de otros, la cerrazón y la maldad, impiden que se acabe de una vez por todas con la lotería, pero ¿cuál será el premio?


La versión en novela gráfica de La lotería, es una maravilla para los sentidos y capta a la perfección lo narrado en el relato original. Una historia que, además, desconocía y que me ha gustado mucho. Una historia de terror, más espantosa que cualquier novela de fantasmas, porque ahonda en la naturaleza más oscura y perversa de las personas. Poco o nada puedo decir más, ya que desvelaría mucho, pero os aconsejo no perderos este inquietante relato que tanta indignación causó. El enfado provino de que se creyera que un americano rural pudiera, si quiera en la ficción, participar en un juego tan macabro.


La lotería de Shirley Jackson, en la adaptación de su nieto Miles Hyman, es una muy trabajada y maravillosa novela gráfica, terrorífica e inquietante, que encantará a toda clase de lectores. Además, puede ser un muy buen comienzo para todos aquellos que lo de  leer novelas gráfica aún no termine de convencerlos. ¡Mil gracias a Nórdica Libros por el ejemplar!










Título: La lotería
Autor: Shirley Jackson, Miles Hyman
Género: Novela gráfica
Editorial: Nórdica Libros
Formato: Papel
ISBN: 978-84-17281-20-5
Páginas: 96
Precio: 22,50 € (Papel)

Argumento: Este relato de Shirley Jackson sigue estremeciendo y perturbando al público lector décadas después de su primera publicación, en 1948. Por momentos enigmática y desgarradora, La Lotería plantea cuestiones problemáticas sobre la conformidad, la tradición y la violencia ritualizada que pueden perseguir aun al pueblo más bucólico y pacífico.

Esta adaptación gráfica de Miles Hyman, nieto de Jackson, permite conocer o redescubrir esta historia como nunca antes se ha hecho. Ha creado una inquietante visión de la aldea donde se desarrolla el relato y del inolvidable ritual que ejecutan sus habitantes. Los detallados paneles a todo color de Hyman generan una oscura atmósfera que aporta una nueva dimensión de terror a la historia original.

La Lotería, de Shirley Jackson es un tributo a la autora, y reimagina su icónico relato como una impresionante narración visual.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

EL TIGRE: El primer thriller de un joven Joël Dicker

MIÉRCOLES, 15 DE NOVIEMBRE DE 2017

El Tigre
"Esa noche, un cielo de tinta sembrado de estrellas como diamantes envolvía Siberia alumbrando sus tierras. Con el corazón en un puño, Iván no tuvo que esperar mucho tiempo: bajo el reflejo de la luna apareció la piel rayada del Tigre. Era la bestia, la reconocía." 
Fragmento de El Tigre de Joël Dicker

Joël Dicker es un escritor que descubrí con la lectura del libro que lo convirtió en un fenómeno mundial: La verdad sobre el caso Harry Quebert. Éste libro me maravilló por la gran calidad narrativa de su autor y por su increíble trama. Desde entonces, no he podido pasar sin leerme el resto de sus títulos: Los últimos días de nuestros padres o El libro de los Baltimore. Aunque son historias muy diferentes, todas tienen ese toque que hacen de él un escritor extraordinario.

A principios de este cada vez más frío mes de noviembre, Alfaguara sacó un relato escrito por Dicker a sus diecinueve años. Un relato por el que fue descalificado en un concurso, ya que el jurado dudaba de que un muchacho tan joven hubiese podido escribir algo así. Llegaron a la conclusión de que lo había plagiado. El alicaído Dicker de diecinueve años fue consolado por la presidenta del jurado, quien le aseguró que si de verdad lo había escrito él, antes de los treinta, ganaría un galardón importante. La predicción se cumplió. A los veintisiete años Dicker recibió, no uno, sino dos premios muy importantes.

El relato del que os hablo es El Tigre, que está ambientado en la Rusia de principios del siglo XX. Una terrible bestia, un tigre de grandes dimensiones, está arrasando aldeas enteras en la helada Siberia. La población de ciudades como San Petersburgo temen que la criatura se dirija en su carrera homicida hacia el oeste del país. Los rumores corren como la pólvora y el miedo a la bestia está alcanzando cotas insospechadas. El Zar se ve obligado a prometer una sustanciosa recompensa a quién acabe con el tigre. Iván Levovitch marchará a Siberia, igual que otros muchos inconscientes, seducido por la promesa de riquezas. Se trata de una misión suicida, pero Iván está dispuesto a hacer lo que sea por acabar con la bestia y vivir como un rey.

El relato de El Tigre se lee en un suspiro, no sólo por su brevedad (72 páginas), sino por lo bien que está escrito. Es un pequeño thriller que te atrapa y transporta a la frías estepas rusas, que logra contagiarte el miedo a que el tigre surja de la nada y te despedace. También es una muestra de cómo la miseria, la codicia y la falta de principios pueden llevar al hombre a cometer los actos más despreciables. 

El tigre será un digno oponente, una criatura espoleada por un oscuro instinto asesino, alejado del de la simple supervivencia. Su fin parece ser el de causar el mayor daño posible y al mayor número de personas y animales. No se trata de alimentarse, sino de destruir.

El Tigre viene aderezado con las extraordinarias ilustraciones de David de las Heras, que consiguen captar a la perfección los escenarios narrados por Dicker e incrementar la capacidad del lector de sumergirse en el relato. Son pequeñas obras de arte que vuelven más especial, si cabe, este pequeño tomo. Además, el libro está encuadernado en pasta dura con sobrecubierta y cuenta con un punto de lectura en tela roja sangre. Desprovisto de la sobrecubierta, descubrimos que el tigre nos mira de frente, en lo que parece ser la plasmación de los numerosos carteles que los rusos pegaron en las calles de las ciudades para alentar a los más temerarios a darle caza a la criatura.

Me ha encantado leer El Tigre de Joël Dicker,  es un relato magnífico, muy entretenido y genial escrito que se disfruta mucho más en la cuidada edición a cargo de Alfaguara. Os lo recomiendo encarecidamente,ya que es una pequeña joya de un escritor extraordinario.

¡Mil gracias a la editorial por el ejemplar!








Título: El Tigre
Autor: Joël Dicker
Género: Relato, Thriller
Editorial: Alfaguara
Formato: Papel y Digital
Páginas: 72
Precio: 14,90 € (Papel) y 6,99 € (Digital)
ISBN: 9788420432519

Argumento: A los diecinueve años Joël Dicker se presentó a un concurso literario juvenil con su relato largo El tigre. Más tarde, la presidenta del jurado le confesaría que lo habían desestimado porque no parecía creíble que una persona tan joven lo hubiera escrito. Ocho años después, Dicker obtuvo el Gran Premio de la Academia Francesa y el Premio Goncourt des Lycéens con La verdad sobre el caso Harry Quebert, que se convirtió en un fenómeno literario.

En este primer gran relato, deudor de sus admirados clásicos rusos y anglosajones, Dicker se enfrenta ya a sus temas preferidos (dilemas existenciales, las grandes preguntas, la violencia y la posibilidad de redención) y demuestra su extraordinaria capacidad de atraparnos con una historia poderosa y unos personajes que se graban a fuego.




miércoles, 21 de mayo de 2014

LA FONOTECA: "Maldita Carretera" de Teo Rodríguez

MIÉRCOLES, 21 DE MAYO DE 2014

“Maldita Carretera” por Teo Rodríguez



Un día escuchando un programa de misterio llamado La Lupa pusieron un relato de terror. La temática de dicho programa era hablar de sucesos extraños sucedidos en carretera. La locutora simulaba ir su coche de noche y creaba la ilusión de ir parando para recoger a los diferentes personajes que ese día prestaban su testimonio al programa. Tras dejar a uno de sus invitados, el motor del coche se encendía de nuevo y el sonido de tráfico se convertía en el telón de fondo. La locutora manifestó entonces su deseo de poner la radio y comienzó a escucharse el movimiento del dial. De repente, se para en una emisora y comenzamos a oír una conversación entre un hombre y una mujer. 

Este relato de terror me gustó mucho y me transportó haciendo que me convirtiera en parte de la misma. Mi sensación era como si fuera uno de los observadores de Fringe asomada al borde de esa "maldita" carretera.

Espero que disfrutéis con la escucha de este muy buen narrado relato que cuenta con una ambientación extraordinaria.

Subid el volumen de la radio y dejaros envolver por la magia de este gran género.





domingo, 20 de octubre de 2013

Mis Aventuras Sobre El Papel: Las Historias del Mar

DOMINGO. 20 DE OCTUBRE DE 2013

Mis Aventuras Sobre el Papel 

Hace una semana puse en marcha una iniciativa que, como ya suponía, no ha tenido mucho éxito por culpa de la falta de lectores que por el momento tengo. La iniciativa, que a pesar de los malos resultados obtenidos no pienso abandonar, se llama Mis Aventuras Sobre El Papel y consiste en que todos aquellos que améis escribir me mandéis algún cuento, relato, poesía e incluso dibujo, lo que queráis para que yo pueda publicarlo en el blog y lo lea todo el mundo y así daros a conocer. Como me apasiona escribir y actualmente no puedo por falta de tiempo y mucho que estudiar, deseo que este blog se convierta en un lugar donde, todo aquel que adora jugar con las palabras para crear sus propias historias y todo aquel que se deleite leyéndolas, venga aquí y pueda hacerlo. 

Deseosa de que esta iniciativa tenga éxito (os sigo rogando que participéis) quiero ser yo la primera en dar un paso al frente y dejaros un pequeño relato que escribí hace mucho. Aún estaba en el instituto cuando esta historia surgió y fue fruto de mi interés por participar en un concurso que se celebraba en mi ciudad para conmemorar el centenario de nuestro puerto. Espero que esto sirva de ejemplo de lo que anhelo conseguir con el tiempo y os haga disfrutar un poco, aunque os pido que seáis indulgentes conmigo pues hace mucho que lo escribí y era muy joven cuando lo hice. Por cierto, para aquellos que se lo pregunten sólo quedé finalista y me llevé una birria de Mortadelo y Filemón y un libro que ya tenía en mi estantería.

Ojalá os guste y gracias por leerlo.



Las Historias del Mar

Hace ya bastante tiempo de esta historia, tanto que mi memoria ha rectificado algunos detalles, pero no por ello la he olvidado. Por diversos sucesos en mi vida acabé visitando una ciudad de la costa de G*: M*.

M* era un lugar curioso, de casas blancas, y muy conocido por su caña de azúcar, cuyos cultivos dominaban gran parte de la zona. Me resultaba curioso porque la primera vez que oí hablar de M*, creía que se trataba del típico pueblo pesquero con las casas pegadas a la costa y al nivel del mar. Pero me equivocaba, las casas se hallaban a más de dos kilómetros de la costa, construidas en la ladera de una montaña. Las montañas y el mar se encontraban muy cerca y parecían aislar a M* del resto del mundo, formando dos barreras naturales infranqueables. La razón de que las casas estuvieran tan lejos de la costa, como más tarde averigüé, se remontaba a varios siglos atrás, cuando los piratas berberiscos amenazaban el Mediterráneo.

Me dijeron que la persona que buscaba podía estar en el puerto y hacia allí me dirigí. Pasé ante varios almacenes y pregunté a unos estibadores que descargaban la mercancía de un gran barco, pero dijeron que esa persona no volvería hasta más tarde. Como no tenía nada que hacer y el fuerte olor a pescado de la mercancía me mareaba, decidí dar un paseo. Cuando dejé atrás la zona más comercial del puerto comencé a percibir mejor ese salado olor a mar. Se había levantado viento y las nubes amenazaban con tormenta, el mar bravío golpeaba con fuerza el casco de las pequeñas embarcaciones que se balanceaban al vaivén de las olas, y algunos rayos de sol se asomaban tímidamente entre las nubes que avanzan impasibles oscureciendo todo a su paso. Sin previo aviso los relámpagos iluminaron el cielo y la lluvia comenzó a caer con fuerza sobre el puerto. Encontré refugio en un pequeño bar de pescadores que tenía aspecto de antiguo.

El local se encontraba en penumbra, apenas entraba una tenue luz por las sucias ventanas y habría creído que era el único cliente si no hubiera tosido uno de los marinos mercantes que había sentados a la barra. Preferí sentarme en una de las mesas próximas a las ventanas y comencé a contemplar las fotografías en blanco y negro que adornaban las paredes. En una se veía a unos pescadores sonriendo junto a una gran captura, en otra la inauguración de un barco, en una había una tripulación con aspecto de cansados y demacrados mientras que al fondo se podían ver los restos de una embarcación, y así eran la mayoría. Se abrió una puerta y salió el que debía ser el dueño. Era un hombre bajito y de espeso bigote negro con andares de pingüino, que traía unas velas del almacén.

-                - Esto es lo mejor que he encontrado -les dijo a los marinos.

-                - Menos mal, porque ya no me distinguía ni las manos -respondió uno de ellos con un fuerte acento extranjero.

            - Por fin alguien se percató de mi presencia.

-                - ¿Qué le pongo? -me preguntó.

Tras un rato los dos marinos pagaron y se dirigieron a la puerta. Nada más abrir, el frío viento arremetió contra los que estábamos dentro y pude ver cómo la lluvia caía incluso más fuerte que antes. Aquello más que una tormenta parecía una lucha encarnizada entre las fuerzas de la naturaleza.

-                - Me parece que hoy no zarpamos -dijo el marino más robusto a su amigo.

Este tenía unas cuantas cicatrices que le surcaban el rostro y le faltaba una mano. El compañero no tenía cicatrices ni le faltaba una mano, pero estaba muy castigado y tenía unas profundas ojeras que le daban cierto aspecto calavérico. Sus ropas eran un poco extrañas, pues se me antojaban un tanto anticuadas, aunque como todo en ese bar. Los marinos volvieron a sentarse a la barra.

-           - Todo pasó un día como éste -dijo una voz. Por primera vez vi la silueta de un hombre semioculto entre las sombras, en una mesa al fondo. Se inclinó hacia delante y la luz de las velas descubrió el rostro de un anciano pescador de piel curtida y muy morena. Debía de contar con unos sesenta y tantos años, como delataban su pelo blanco y las marcadas arrugas.

-            - Esto se pone interesante, hace mucho que no contaba lo sucedido -me dijo el dueño en un confidencial susurro.

-                - ¿Qué murmullas? -le espetó el anciano pescador. Tomó un sorbo de su cerveza y continuó. -Como decía, todo ocurrió un día como éste. Nada parecía anunciar la tormenta que más tarde se adueñó del cielo y enfureció a la mar sacando su lado más agresivo. El día transcurrió como si nada, con el sol resplandeciente. Yo había decidido ir a pescar ese día por la noche, para estar más tranquilo sin la presencia de otras embarcaciones pululando por allí, ni de las obras de ampliación del puerto. Aún recuerdo estar caminando por el muelle hacia mi barca y contemplar la luna llena en lo alto del despejado cielo. La mar estaba tranquila y parecía acunar suavemente la barca mientras me alejaba de la costa. Coloqué las redes y puse un farolillo para atraer a los peces.

 "Después de un rato seguían sin aparecer, así que pasé la mano varias veces por la luz del farol. Y la vi. Una figura de mujer en el fondo. Lo primero que pensé es que alguien se había caído de algún barco, pero no vislumbré ninguno. Cuando me disponía a saltar para rescatarla ya no estaba. El farolillo ya no era suficiente luz. Alcé la vista y las nubes de tormenta se habían tragado la luna. La brisa se tornó ventisca y el agua comenzó a estar cada vez más inquieta. Una ola golpeó la barca dándole la vuelta y algo me dio en la cabeza. Recuerdo que antes de quedarme inconsciente comencé a sumergirme en las profundidades oceánicas sintiendo cómo la cabeza se me iba. Debí de estar inconsciente varios minutos. Cuando desperté la mar, enloquecida, chocaba con fuerza contra la costa que se acercaba vertiginosamente. Algo tiraba de mí a mucha velocidad. Me sentía tan aturdido que no me di cuenta cuándo esa cosa me lanzó a la orilla. Unas cuantas nubes se movieron dejando a la luna iluminar el aspecto del ser que me había salvado. Tenía forma humana, como de mujer, con un largo cabello negro azabache, cuya piel era de escamas de un verde azulado. Desapareció entre las bravías olas siendo su cola lo último que pude ver".

-                   - Menuda ridiculez, además de borracho, pirado -dijo el marino manco.

              - ¡Cómo te atreves! -le gritó muy enfadado el pescador al que le temblaba de manera convulsiva el vaso de cerveza.

-                 - Me atrevería incluso a decir que la única caña que has manejado en tu vida es la que tienes en la mano.

El comentario del marino hizo que se levantara con tanta brusquedad que tiró la silla.

-         - ¡Maldito! Antes de que tú nacieras yo ya era pescador en este puerto. Mi abuelo y mi padre dieron su vida a la mar y ayudaron a levantar el puerto de M* cuando vinieron los catalanes. Mi abuelo participó en la construcción del muelle para que la gente como tú no tuvieran que esperar a otras barcas para descargar las mercancías, y...

-         - Haya paz, haya paz -interrumpió en tono conciliador el dueño. -No vale la pena.

Pero el marino lo ignoró por completo.

-         - ¿Quieres oír una historia de verdad? -cogió una de las velas y se sentó a la mesa del pecador. - Pues escucha, abuelo.

Hizo una pausa durante la cual el anciano pescador fulminó al marino con la mirada, y continuó:

-       - Mi amigo y yo nos habíamos embarcado en un carguero para Gran Bretaña. Durante varios días no sucedió nada, el cielo estaba despejado y el mar en calma. Pero a la mañana siguiente el sol ya no viajaba con nosotros y aún recuerdo cómo el frío viento nórdico azotaba nuestros rostros en cubierta. Llevábamos mercancía de más y habíamos tenido que poner parte de la carga en cubierta. Cuando estábamos enganchando la cosas, aquí mi amigo, se dio cuenta de que los cables estaban muy deteriorados, y se lo dijimos al capitán, pero nos gritó que nuestro trabajo era otro, no el preocuparnos por el mantenimiento del carguero. Mientras terminábamos de asegurar los cables el tiempo cambió bruscamente provocando un fuerte oleaje y, debido al peso excesivo, el barco comenzó a zozobrar peligrosamente. Juntos intentamos terminar de asegurar las últimas mercancías, sin embargo en ese momento el barco se inclinó demasiado, los cables no soportaron el peso y tiraron la mercancía al mar, arrastrándome a mí con ella. Noté que uno de los objetos que transportábamos me seccionaba la mano - dejó ver ante todos el muñón que en otro tiempo había sido su mano -, y la sangre tiñó la zona en la que me debatía con el mar para no ser engullido. El frío Atlántico me entumecía los músculos y me atravesaba dolorosamente, como si me clavaran agujas de hielo. Mi camarada no vaciló y se lanzó al agua, pero no fue el único que quería rescatarme, los tiburones habían percibido la sangre. No recuerdo nada más pues quedé inconsciente, aunque sé que desperté en una bonita playa.

Tanto el pescador como el marino se quedaron mirando con aire desafiante durante un rato.

-        - Ninguna sirena vino a rescatarme, debían estar muy ocupadas peinándose -le dijo con sorna.

-           - ¡Yo sé lo que vi! -le gritó el otro y volvieron a enzarzarse en una disputa.
  
Fuera la lucha entre las fuerzas de la naturaleza cesó. El sol había ganado a la tormenta, cuyas nubes, acompañadas por el viento, se retiraban hasta la próxima batalla. Me hubiera gustado quedarme a escuchar más historias, pero tenía una cita que no podía eludir.

Por alguna extraña razón, a pesar de haber zanjado el asunto que propició mi viaje, estuve en M* unos días más. El último día antes de mi marcha, decidí volver al puerto para visitar el bar de pescadores. Ya no me pareció tan anticuado por fuera. Por dentro todo estaba más limpio y luminoso, y las paredes tenían más fotografías, incluso algunas en color.

Mientras esperaba a que apareciera el dueño para que me atendiera, vi una fotografía suya en la que sonreía junto a un niño pequeño, más abajo otra mostraba el rostro moreno y curtido del pescador, pero esta foto pertenecía a un recorte de periódico, en cuyo titular ponía: “Pescador desaparece en mitad de una tormenta en la costa de M*”. No salía de mi asombro, en el recorte ponía que había sucedido en 1930, hace más de veinte años. Salió un hombre del almacén y me preguntó qué deseaba. Le pregunté por las fotografías, en concreto por la del pescador, me contó que había desaparecido una noche hace mucho tiempo y nunca se pudo encontrar su cuerpo. También le pregunté por la del dueño, que resultó ser su padre, que muy aficionado a la pesca se fue un día a pescar a las rocas, con tan mala suerte que una ola lo tiró y el fuerte oleaje hizo que se ahogara. Conforme me iba contando, el terror me invadía. ¿Acaso me había vuelto loco y todo me lo había imaginado? Me contó que hacía ya bastante, llegaron a la playa de M* los cuerpos de unos marinos mercantes que desaparecieron de un carguero en alta mar varios días después de salir del puerto rumbo a Gran Bretaña. Pero lo que más me aturdió fue cuando me confesó que no era el primero que le preguntaba por su padre, el pescador y los dos marinos.

Mientras dejaba a mi espalda el bar, decidí dar un paseo por el muelle. Las gaviotas volaban majestuosas en el cielo a la vez que las coloridas y desgastadas barcas de los pescadores se balanceaban suavemente. Los almacenes, las máquinas, los barcos y todo el puerto en conjunto, fue bañado por el rojizo resplandor del sol que se escondía en el horizonte. Loco o no, nunca olvidaré esa imagen y aún menos las historias. He seguido visitando M* y en especial ese lugar del puerto en el que he vivido los mejores momentos de mí vida.


FIN
                                                                                                             Ana Granger

domingo, 13 de octubre de 2013

Mis Aventuras Sobre El Papel: La Primera Iniciativa de El Aventurero de Papel

DOMINGO, 13 DE OCTUBRE DE 2013

Mis Aventuras Sobre El Papel


"Meggie se había trazado un plan: quería aprender a urdir historias como Fenoglio. Deseaba aprender a reunir palabras que leer a su madre sin preocuparse de quién podía salir y mirarla con ojos enfermos de nostalgia. Sólo las palabras podían devolver a su mundo a todos aquellos que estaban hechos de letras, y por eso Meggie decidió que las palabras se convertirían en su oficio. Y ¿dónde podía aprender mejor que en una casa en cuyo jardín anidaban las hadas y los libros susurraban de noche en las estanterías?

Como ya su padre le había dicho en cierta ocasión: escribir historias también guarda relación con la brujería".

                                       Fragmento de Corazón de Tinta de Cornelia Funke

Escribir historias y que algún día estas mismas sean leídas por otros es mi mayor sueño y una de las razones por las que decidí crear este blog. Mis circunstancias actuales me impiden centrarme en aquello que más deseo: escribir. Ahora tengo otras responsabilidades de las que debo hacerme cargo antes de poder zambullirme de lleno en las historias que manan de mi mente y de mi corazón y que hoy por hoy deben permanecer en estado latente hasta que llegue el día en que pueda despertarlas y hacerles ver la luz del sol.

Puesto que algún día deseo crear mundos enteros y personajes con el poder que encierra cada palabra y con la magia que los escritores desprenden al escribir sus historias, quiero proponeros algo. Hace tiempo que esta idea ha estado madurando dentro de mí pero también soy consciente de lo difícil que va a ser lograr vuestra colaboración. Soy un blog joven y poco conocido y quizás soy demasiado ambiciosa por proponer esta iniciativa a la que he bautizado con el nombre de: Mis Aventuras Sobre El Papel.

Mis Aventuras Sobre El Papel es una iniciativa, que lejos de ser pionera, pretende dar a conocer las historias de aquellos, que al igual que yo, disfrutan escribiendo y plasmando sobre el papel sus propias aventuras. Me encantaría que me enviaseis vuestras historias para que yo pueda publicarlas en el blog y todo el mundo pueda leerlas. Pero ¿cómo participar?



 Normas de la Iniciativa

Para participar lo único que hay que hacer es lo que sigue:
  • Mandarme un correo a elaventurerodepapel@gmail.com adjuntándome vuestra historia, en asunto pondréis el nombre de la iniciativa Mis Aventuras Sobre El Papel/Título de la Historia, en el correo os pediría que me hicieseis una sinopsis de la obra y me contaseis algo sobre vosotros. 
  • Se puede usar un seudónimo sino queréis usar vuestro nombre real.
  • No me importa si se trata de un relato, una poesía, un cuento o una novela. En el caso de las novelas estas se publicarán por capítulos.
  • El género es libre salvo las historias que sean de índole erótica y/o sexual, deseo que todo aquel que entre en el blog, tenga la edad que tenga, pueda leer lo que aquí se publique. Las historias que no cumplan con esto serán rechazadas. Pido que por favor que me especifiquéis el género. 
  • Todas las historias recibidas serán publicadas lo más rápido posible en función de su recepción.
  • Me reservo el derecho de decidir cuales publico. Las que no se publiquen no serán utilizadas por mi para ningún otro fin. Para su publicación siempre se contará con el pleno consentimiento de sus autores y cualquier aspecto sobre las mismas serán consultadas con su autor. De todas formas me reservo ciertos derechos sobre el aspecto visual de la publicación de las historias y sobre su frecuencia de aparición en el blog.
  • Es obligatorio que me sigáis en Bloglovin, no por cuestiones de publicidad, sino para que podáis saber en todo momento cuando son publicadas vuestras historias pues no siempre tendré tiempo para avisaros. También es obligatorio que dejéis un comentario en esta entrada confirmándome así vuestra participación.
Para cualquier duda me escribís un e-mail y os contestaré a la mayor brevedad posible. Para aquellos que tengáis blogs y queráis ayudarme a difundir esta iniciativa, para que pueda ser posible, os pediría que pusieseis alguno de los banners que más os guste en un lugar visible de vuestra página. 














También podéis ponerlas todas en movimiento mediante este gif.

Muchas gracias por participar y ojalá os animéis a hacerlo. Tengo muchas ganas de recibir vuestros correos.