Reseñas

RESEÑA: GÓTICO BOTÁNICO

AE

RESEÑA: AESINATO EN ALTAMAR

EM

RESEÑA: INTARSIA

CS

RESEÑA: 6 MUJERES CRIMINALES

EA

RESEÑA: TABRIZ

NL

RESEÑA: MI PEQUEÑO EVERDELL

EA
Mostrando entradas con la etiqueta Años 50. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Años 50. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de mayo de 2017

FIGURAS OCULTAS: La Cara Más Oculta de la NASA

SÁBADO, 13 DE MAYO DE 2017

Figuras Ocultas
"La idea de que la NASA contratara a mujeres negras para trabajar como matemáticas en el sur durante la época de la segregación desafía nuestras expectativas y gran parte de lo que creemos que sabemos sobre la historia de Estados Unidos. Es un gran relato, y solo eso hace que merezca la pena ser contado."
Fragmento de Figuras Ocultas de Margot Lee Shetterly 

Harper Collins me descubrió una increíble historia real que hasta no hace mucho permanecía oculta y enterrada bajo una gruesa capa de polvo e ignorancia. La periodista y escritora Margot Lee Shetterly ha rescatado del olvido el importante papel que tuvieron las mujeres afroamericanas en la NASA, mientras la segregación racial era una realidad aún muy arraigada. Os hablo del libro Figuras Ocultas, cuya adaptación al cine fue estrenada este pasado enero en nuestros cines bajo el mismo título.


Cuando lo vi entre las novedades de Harper Collins no dudé en pedirlo, aunque lo hice sin muchas esperanzas de que me eligieran para reseñarlo porque hacía poco que colaboraba con ellos (¡Mil gracias por el ejemplar!). Su breve sinopsis me atrapó, pues jamás había oído hablar de nada semejante: mujeres en la NASA y, además, negras. El racismo en Estados Unidos es bien conocido por todos, no es que nuestras sociedades europeas sean precisamente la panacea de la integración y la igualdad, pero todos hemos visto los problemas que, incluso ahora, tienen con el racismo, y no sólo hacia los afroamericanos, sino también contra los sudamericanos o los ciudadanos del norte de África y de Asia. 

Figuras ocultas, eso es lo que precisamente son las protagonistas de este libro; una pequeña representación de todo lo que fue y supuso para una comunidad que arrastraba los siglos de la extinta esclavitud a sus espaldas, la primera oportunidad para demostrar sus conocimientos reclamar igualdad de oportunidades y poder equipararse con sus homólogos blancos. 

El relato se centra en Dorothy Vaughan, Katherine Johnson, Mary Jackson y Christine Darden, pero ellas son sólo la punta del iceberg y con el seguimiento de sus vidas somos testigos de la verdadera cara oculta de la NASA.

Durante la Primera Guerra Mundial los americanos comprobaron que estaban muy por detrás del resto de naciones a lo que se refería en aviación, así que en unos terrenos de Langley (Virginia, actual sede de la CIA) se creó la NACA (Comité Consejero Nacional para la Aeronáutica) donde se pusieron a trabajar los mejores ingenieros y físicos para crear aviones cada vez más veloces y aerodinámicos. Ya en la Segunda Guerra Mundial, con la mayoría de hombres en el frente, andaban escasos de matemáticos e ingenieros, así que desesperados, se pusieron a captar a todas las mujeres, primero blancas y luego negras, con titulación, para que trabajaran para ellos. Las primeras que entraron se emplearon como computistas, todo el día trabajando en salas separadas para negros y blancos, para hombres y mujeres, donde realizaban complejos cálculos con ayuda de papel, lápiz y una calculadora. 

Dorothy Vaughan fue una de las primeras mujeres negras contratadas que vio por fin la puerta abierta para poder trabajar en aquello para lo que la habían preparado en la universidad. Lo que parecía un trabajo temporal durante la guerra, se convirtió en la profesión que la mayoría de ellas desempeñaría el resto de su vida laboral.

Estas inteligentes, cualificadas y audaces mujeres tenían que hacer frente, no sólo a las limitaciones que les imponían por el color de su piel, sino a las que eran sometidas también por su condición de mujeres. No sólo resultaron ser aptas para el trabajo, sino que, además, demostraron ser las mejores en su campo. Pero si eras hombre, incluso siendo negro, tus posibilidades de ascender en el NACA eran mayores. Incansables, tuvieron que luchar para que se las tuviera en cuenta. La batalla que muchas de ellas presentaron a sus jefes, abrió con el paso de las décadas la puerta a las mujeres a escalas mayores, como el reconocimiento de su estatus como ingenieras.

Algunas lograban desconectar durante su jornada laboral de ser negras en un país y un estado del sur racistas, sin embargo, detalles como tener una mesa para "gente de color" en el comedor o baños para negros y blancos era un amargo recordatorio.

Gracias a sus trabajos en el NACA pudieron darles a sus familias una vida mejor e integrarse en la exigua clase media negra americana. En el sur, en la zona de Virgina y Virgina Oriental, existía un micromundo donde cientos de jóvenes negros acudían a universidades sólo para ellos, alentados por sus padres que querían un futuro mejor para sus hijos. La segregación les favoreció en el sentido de que fueron instruidos en sus universidades por excelentes expertos, que de haber sido blancos y no rechazados en universidades de gran prestigio, jamás habrían sido sus mentores. Un número enorme de afroamericanos se sacaron títulos en matemáticas, física o ingeniería. Personas que de haber sido blancas, habrían encontrado trabajo nada más salir de sus facultades. El NACA se convirtió en la mejor opción para alguien tan preparado, quizá casi en la única opción si eras negro.

Asombra la fortaleza y habilidad de estas mujeres para compaginar su vida laboral con el hogar, los hijos, la comunidad, la iglesia y el activismo, pues raro era la que no participaba de un modo u otro en la lucha por sus derechos civiles. Muchas de ellas alentaban a otras, tanto en el terreno académico como social, convirtiéndose en una gran inspiración. Pero su papel como mujeres y afroamericanas en un mundo dominado por hombres blancos quedó en la sombra. Ni siquiera la mayoría de sus vecinos eran conscientes de la gran labor que realizaban para el Gobierno ni los increíbles conocimientos que atesoraban sus mentes inquietas y siempre dispuestas a saber más.

Figuras Ocultas es un gran trabajo de investigación, de más de doce años, en el que la autora ha tenido el privilegio de entrevistarse con aquellas "figuras ocultas" que aún continúan vivas, con cantidad de expertos, consultado cientos de archivos y libros, además, de miles de documentos, y hablado con todo aquel que supiera sobre la tan gloriosa y desconocida etapa que se vivió en la NACA y, posterior, NASA.

Es una lectura apasionante donde los avances en ingeniería aeronáutica logrados, en parte, por el trabajo de estas matemáticas afroamericanas, se entremezclan con los obstáculos y sucesos que marcaron la consecución de sus derechos como ciudadanos de pleno derecho de los Estados Unidos. Asistimos al relato de más de cuarenta años de historia americana y científica. Junto a las "chicas del oeste" (como llamaban a las computistas negras en sus inicios) somos testigos de los inicios de la aeronáutica con fines bélicos, de la rotura de la barrera del sonido, de los viajes orbitales y la carrera espacial para alcanzar la Luna antes que los rusos. Es un recorrido increíble y la lectura de este libro ha calado hondo en mí, pues estas mujeres son una gran inspiración para todas, no existe barrera temporal ni racial que nos impida sentir un gran orgullo por lo que hicieron.


La autora se preocupa porque los lectores comprendamos el trabajo que desempeñaban las protagonistas de Figuras Ocultas, así como sus descubrimientos y su aplicación posterior. 

No se trata de una historia real novelada, sino que, más a modo de documental, se nos cuenta su historia, su invisibilidad por culpa del color de su piel y su condición de mujeres, pero también nos ilustra con numerosos datos sobre física y matemáticas (sin llegar a abrumarnos). Es una oda a la igualdad y al amor por la ciencia.  

Me parecía increíble la hipocresía de los estadounidenses durante la guerra. Mientras combatían a los nazis en Europa, en su país los únicos blancos capaces de ser amigos de un afroamericano eran los judíos, igualmente rechazados por el resto de la población que los negros. Incluso se menciona en el libro que existían lugares de Estados Unidos donde se prohibía explícitamente la presencia de negros y judíos. He aprendido una barbaridad con este libro, ha sido una experiencia magnífica.

Margot Lee Shetterly, hija de uno de los ingenieros negros que trabajó para la NASA, se crió en ese ambiente. Pensaba que el resto de afroamericanos del país estudiaban lo mismo y se dedicaban a la ciencia, pero con los años descubrió que el mundo que había conocido en Virginia era único y que debía ser sabido por todos. ¡Un libro imprescindible para cualquier lector, para cualquier mujer y, en definitiva, para cualquier ser humano!







Título: Figuras Ocultas
Autor: Margot Lee Shetterly
Género: Hechos reales
Editorial: Harper Collins
Formato: Papel
Páginas: 432
Precio: 16,06 € (Papel)
ISBN: 9788491390343

Argumento: Esta es la increíble historia de un grupo de matemáticas afroamericanas que con sus cálculos ayudaron a la NASA y a los EEUU en algunos de los logros más importantes de la carrera espacial.

Antes de que John Glenn orbitara la Tierra o que Neil Armstrong caminara sobre la Luna, un grupo de matemáticas conocidas como las "computadoras humanas" calcularon, con lápices, reglas y sencillas calculadoras, las complicadas ecuaciones que permitirían lanzar los cohetes y a sus astronautas al espacio.

Entre estas "solucionadoras" había un pequeño y excepcional grupo de mujeres afroamericanas especialmente talentosas. Formaron parte de las mentes más brillantes de su generación. Mujeres que se habían visto relegadas a enseñar matemáticas en colegios públicos solo para negros del Sur, pero que fueron llamadas a servir durante la Segunda Guerra Mundial debido a las carencias de mano de obra, cuando la industria aeronáutica necesitaba a cualquiera que pudiera colaborar. De repente, estas mujeres infravaloradas hasta entonces encontraron trabajos adecuados para su genio, por lo que respondieron afirmativamente a la llamada del Tío Sam y se fueron a Hampton, en Virginia, al fascinante laboratorio aeronáutico de Langley.

Incluso allí se vieron segregadas del resto de mujeres ya que las leyes de Virginia así lo establecían. Aun así, este equipo ayudó de forma sobresaliente a que los Estados Unidos ganara a la URSS la carrera espacial durante la Guerra Fría.

Este libro empieza en la Segunda Guerra Mundial y se desarrolla durante la Guerra Fría, el movimiento de derechos civiles y la carrera espacial. Figuras ocultas sigue la vida de Dorothy Vaughan, Mary Jackson, Katherine Johnson y Christine Darden, cuatro mujeres afroamericanas que participaron en varios de los éxitos más sonados de la NASA. Es una crónica de casi tres décadas durante las que estas mujeres se enfrentaron a desafíos, forjaron alianzas y usaron su intelecto para cambiar.





domingo, 12 de marzo de 2017

VE Y PON UN CENTINELA: La Continuación de "Matar a un ruiseñor"

DOMINGO, 12 DE MARZO DE 2017

Ve y pon un centinela
- Entonces, ¿por qué no me mostraste las cosas tal y como son cuando me sentaba en tu regazo? ¿Por qué no me las enseñaste, por qué no procuraste explicarme que había una valla alrededor de todas las cosas que decía <<solo para blancos>> cuando me leías libros de Historia y me hablabas de lo que yo creía que era importante para ti? 
Fragmento de Ve y pon un centinela de Harper Lee

Pensé que quizás leer Ve y pon un centinela de Harper Lee, sin haber leído primero Matar a un ruiseñor, era un sacrilegio, pero cuando lo vi entre las novedades de febrero de Harper Collins Ibérica no pude resistirme a leerlo. Fue después cuando descubrí que cabía la posibilidad de que ese orden de lectura no fuera del todo errado.


Harper Lee, fallecida en febrero de 2016, fue una escritora atípica. Durante más de cincuenta años fue ensalzada y recordada por su única obra publicada en toda su vida: Matar a un ruiseñor. Siendo una escritora desconocida y novel, logró que Harper Collins le publicara en 1960 su gran obra, que después se convertiría en un clásico de la literatura americana y por la que le darían el Premio Pulitzer. En 1962, fue llevada al cine y su carismático, íntegro y admirado Atticus Finch cobró vida, interpretado por el gran actor Gregory Peck. De inmediato, se convirtió en un éxito cinematográfico, candidata a ocho Oscars. Después de aquello, Lee no volvió a publicar ninguna novela.

Pero todo cambió en 2014, cuando encontraron el manuscrito inédito de Ve y pon un centinela. Dicha obra había sido escrita antes de su gran y único éxito, y contaba la historia de su protagonista veinte años después de lo ocurrido en
Matar a un ruiseñor.

Os pongo en antecedentes, Ve y pon un centinela es la historia de Jean Louise "Scout" Finch, que ya adulta e independizada, visita anualmente a su anciano padre Atticus Finch en el pueblo que la vio nacer, Maycomb (Alabama). Jean Louise no encaja con el canon de mujer sureña. Su sueño no es casarse y tener hijos, sino continuar con su trabajo en Nueva York y mantener su independencia.  Pero sus deseos se topan con la opinión de parientes, como su tía Alexandra, los chismosos del pueblo y la pretensiones románticas de Henry, uno de sus amigos de la infancia, quien trabaja con Atticus en el bufete que algún día espera heredar. Todos, menos su padre, parecen asumir que su lugar está allí, en Maycomb, pero la convulsa situación social marcada por la lucha de la población negra en defensa de sus derechos, hará que su visita le haga ver a su familia y a su hogar con otros ojos.


Scout y Atticus (interpretado por Gregory Peck) durante el rodaje de Matar a un ruiseñor 
Es una novela apasionante por la gran carga moral, social y política que desprende cada palabra, cada conversación y cada acto de sus personajes. Sus diálogos y descripciones son mordaces a la par que divertidos. Es una nuevo giro de tuerca para los personajes de Lee. Si en la primera novela se desprendían valores como la defensa de la igualdad entre negros y blancos, la igualdad de clases y la justicia por encima de la venganza, en Ve y pon un centinela lleva a algunos de sus personajes a dar un paso más, a que sus buenos ideales se plasmen en hechos. ¿Quieres la igualdad? Bien, pues ¿estás dispuesto a acabar con la segregación racial y reconocer a los negros sus derechos que como seres humanos y ciudadanos tienen? Bueno, es más complejo de lo que yo lo planteo, pero me cuesta hacerlo sin desvelar demasiado de la trama. 

En Matar a un ruiseñor, Jean Louise es sólo una niña, pero no una de las que juega a las muñecas y luce preciosos vestidos, sino de las que siempre lleva petos y pantalones, el pelo corto y juega con su hermano Jem y su amigo Dill a que son personajes de sus libros y comics preferidos viviendo increíbles aventuras, y que no se pierden ni uno solo de los juicios de su padre Atticus. Una niña con una relación atípica y especial con su padre, quien no trata a sus hijos como si fueran tontos, sino como seres con capacidad para comprender y pensar por sí mismos. Atticus para ellos es su mundo, su modelo a seguir.

En dicha novela, Atticus toma la controvertida decisión de defender a un hombre negro acusado falsamente de violar a una mujer blanca, ganándose así la enemistad de los racistas al ser el único que, en un pueblo de sur, que defiende la igualdad y la justicia.

La actriz infatil que interpretaba a Scout en Matar a un ruiseñor posando junto a la autora Haper Lee
En Ve y pon un centinela, tanto lector como protagonista, recibimos una bofetada de realidad y comprendemos que Atticus es sólo un hombre, con sus imperfecciones, con sus defectos. Un hombre con buenos motivos, pero que se equivoca como cualquier ser humano. De alguna manera, a Jean Louise se le cae la venda de los ojos y se da cuenta de que todo lo que daba por sentado en el mundo que conocía sólo estaba en su cabeza. Es un crecimiento personal y un duro golpe, magistralmente narrado, que buscaba acceder a la conciencia del americano medio y hacerle reflexionar sobre una lacra social que aún perdura y que no es exclusivo de los Estados Unidos. ¿De veras existe país alguno donde el racismo no siga ocupando un lugar destacado dentro de su sociedad?

Como comentaba antes, Jean Louise me ha sorprendido por lo poco que casa con la imagen de la mujer de los años cincuenta que todos tenemos en mente. No es recatada, ni pudorosa, tiene opinión propia y unas fuertes convicciones, no es racista, a pesar de haber nacido en el sur, y no necesita a un hombre para sobrevivir. Tiene un carácter muy fuerte, pero dada su juventud (veintipocos) adolece de cierta inmadurez y rebeldía.

Su tía Alexandra, irrita siempre mucho a Jean Louise y, aunque la quiere mucho, la ve como el ejemplo de mujer que no quiere ser. Sin embargo, su tía, mucho más vivida, sí le da una serie de consejos cuando está de visita que me parecieron muy lógicos, pero dado el temperamento de Jean Louise esta corre a hacer todo lo contrario de lo que le dice.

Gregory Peck y Harper Lee durante el rodaje de Matar a un ruiseñor
Jean Louise, al volver al hogar, es retada emocionalmente a decidir, de una vez por todas, donde está su sitio, y darles así a todos la repuesta de dónde encaja una mujer como ella, con sus convicciones, en un mundo como aquél.

En resumidas cuentas, Ve y pon un centinela es una gran obra que complementa y enriquece a Matar a un ruiseñor. Es una continuación (o precuela) digna de lo que Lee creó, y considero que la lectura de la una es imprescindible para la lectura de la otra. No me estoy refiriendo a argumentalmente, ya que son tramas distintas y en Ve y pon un centinela se hacen muy vagas alusiones a su anterior obra, sino a que ambas son un seguimiento de la madurez de unos personajes y del necesario avance de una sociedad anclada en el odio.

No quiero terminar sin comentaros antes un par de curiosidades. Las novelas de Lee son bastante autobiográficas, siendo Jean Louise un claro reflejo de la Harper Lee niña y joven adulta. Su personaje Atticus Finch, está basado en su padre quien también era abogado en la vida real en Monroeville, pueblo en el que se inspira Maycomb. El personaje de Dill, presente en la primera y segunda novela, está basado en Truman Capote, amigo íntimo de Lee. 

Ve y pon un centinela no vio la luz antes del 2015 porque su autora nunca deseó publicarla. Tras leerla, puedo comprender que si todo el asunto le tocaba bastante de cerca, para ella sería quizá desvelar demasiado de sus conflictos internos por amar a personas con una opinión tan contrapuesta a la suya y cuyos prejuicios contribuían al sufrimiento de una importante de la población de su país, no quisiera verlo publicado (o puede, que simplemente, no le pareciera tan buena esta historia como la otra).


Una última observación, es que el título Ve y pon un centinela encierra un significado. Supe por Wikipedia (me hubiese sido difícil averiguarlo por mi misma) que el título hace referencia a una cita de la Biblia: "Porque Dios me dijo así: Ve, pon centinela que haga saber lo que vea". Jean Louise es el centinela de las gentes de Maycomb, de toda la sociedad americana, su conciencia, la única voz que se levanta en contra el odio y les recuerda, aunque sus palabras caigan en saco roto, que todos somos iguales, que todos somos seres humanos.

¡Os recomiendo encarecidamente leer Matar a un ruiseñor y Ve y pon un centinela! Dos clásicos imprescindibles para cualquier lector que se precie. ¡Mil gracias a la editorial por el ejemplar!




Título: Ve y pon un centinela
Autor: Harper Lee
Género: Ficción
Editorial: Harper Collins
Formato: Papel y Digital
Páginas: 304
Precio: 18,90 € (Papel), 9,41 € (De bolsillo) y 4,99 € (Digital)
ISBN: 9788468767031

Argumento: Estamos ante uno de los grandes acontecimientos literarios de los últimos tiempos: la publicación de la primera novela de Harper Lee, la admirada autora del bestseller ganador del Premio Pulitzer Matar a un ruiseñor.

El libro fue escrito a mediados de los años 50, y fue el primer manuscrito que Harper Lee presentó a sus editores antes de Matar a un ruiseñor. Este manuscrito se dio por perdido hasta que fue descubierto a finales de 2014.

Ve y pon un centinela nos presenta a muchos de los personajes de Matar a un ruiseñor, aunque unos veinte años más tarde. Jean Louise Finch —Scout— regresa a su hogar en Maycomb para visitar a su padre, pero tendrá que enfrentarse con problemas personales y políticos que involucran a Atticus, la sociedad y al pequeño pueblo de Alabama que la vio nacer.

El libro proyecta una nueva y fascinante luz sobre el clásico de Harper Lee al explorar cómo los personajes de Matar a un ruiseñor se adaptan a los turbulentos acontecimientos que transforman a Estados Unidos a mediados de los años 50.

Esta gran autora nos deleita con una historia conmovedora, divertida y convincente. En definitiva, una magnífica novela.